Hoy no siento, ya no amo, fuiste mi luz en la oscuridad.
El corazón late y no quiero sentirlo. Ya no me interesa que
dirá.
Marcho al exilio con esta cruz sola.
Derribar una casa, talar el lapacho, seguir viendo desde la
vidriera la ropa de bebe y los muebles.
Quizás sea mucho odio o demasiada estupidez.
¿En qué momento creímos que podíamos ser uno?
¿Lo fuimos?
¿Cuándo nos disociamos?
Mis santos, tu lógica.
Mi fervor, tu calma.
Mis deseos, tu desesperanza.
Otra vez somos desierto.

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