Hace aproximadamente
96 horas estaba completamente segura de mi frialdad ante determinadas
situaciones.
Manejo mis
emociones, pensé, y la vida, por supuesto, porque solo a ella se le puede
ocurrir, decidió mostrarme que en este juego sigo siendo peón. Así es: PEÓN, ni
siquiera alfil, solo PEÓN.
Ahora bien, retomando el concepto de ajedrez, y considerando
que me siento un peón, mis pasos son limitados, un buen jugador podría sacar
provecho de esto, pero… aquí estamos haciendo una analogía con mi vida, así que
no habrá jugadas demasiado brillantes por ahora.
El tema es el siguiente pretendo retomar, lo que por derecho
me corresponde, y que son las riendas de mi existencia, estas serán las piezas
más preciadas: mi REY.
Hago un movimiento, me quitan un peón, sigo, ganó una torre,
me como a la reina y… repentinamente algo o alguien me dice:-JAQUE AL REY- ¡en
qué momento me pusieron en jaque! ¿Adónde termino el cálculo, en que falle con
la exactitud de mis movimientos?
Hace aproximadamente 100 horas que no deje de pensar en vos,
pero tampoco quiero volver.
¡JAQUE MATE!

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