Octubre termina
con un quemado, varios muertos y mi cerebro en una vasija, como si fuese esto suficiente
para defenderlo de tanta agresión.
Ahora cuando
pienso en las quemaduras, ¿pueden ser marcas de posesión? ¿Se puede marcar a
otro como a un caballo?
¿Él que
agrede sufre?
Una colilla,
una botella de alcohol, no puede ser suficiente para arruinar una vida, pero
hay circunstancias en las que se puede convertir en un holocausto.
Si él es
inimputable, ¿cuándo deje de serlo yo?
No se debe
temer al encendedor, ni a quien lo manipula pero… cuando hay todo un sistema
que lo cubre, ya dejas de temer al encendedor y temes a los organismos, a la
injusticia.
El fuego
nos significo progreso, en la santa inquisición condena, en este presente todavía
busco su utilidad concreta.

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